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Sabes tu de donde proviene la frase: ¨La Manzana de la Discordia?

De Gaudí, manzanas y algo más…

21 diciembre, 2015

La expresión evoca el episodio de la mitología griega de la boda de Peleo y Tetis, a la que habían sido invitados todos los dioses excepto Eris, la diosa de la Discordia. Ofendida, se presentó y dejó sobre la mesa de los regalos una manzana dorada en la que estaba escrita la palabra Kallisti ( a la más bella).

 

La manzana fue reclamada por Hera, Atenea y Afrodita. Para evitar una discusión, Zeus ordenó que la disputa se arreglaria mediante un juicio emitido por Paris, príncipe de Troya. Las diosas lo intentaron sobornar y el joven príncipe entregó la manzana a Afrodita, que le había prometido la mujer más bella del mundo, Helena, mujer del rey de Esparta, hecho que provocó la Guerra de Troya.

 

Ni mas ni menos…

Bueno pero ustedes se preguntaran:

Y que tiene que ver esto con Gaudí?

 

Pues muy simple:

La Manzana de la discordia (también llamado cuadrado de oro) es el nombre que recibe un tramo del paseo de Gracia, calle de la ciudad de Barcelona. Se trata de un conjunto de cinco edificios construido por distintos arquitectos: La casa Amatller, obra de Josep Puig i Cadafalch; la Casa Lleó Morera, obra de Lluís Domènech i Montaner; la Casa Mulleras, de Enric Sagnier i Villavecchia; la Casa Josefina Bonet, de Marcel·lià Coquillat y la Casa Batlló de Antoni Gaudí.

 

Si bien todas son de reconocidos arquitectos del modernismo catalán, el apelativo popular de «manzana de la discordia» se refería principalmente a la rivalidad profesional entre todos estos arquitectos.

 

Cuando en el año 1863 se destruyeron las murallas que ahogaban la antigua Barcelona, el nuevo Ensanche (Eixample¨en Catalan), diseñado por el urbanista Ildefonso Cerdà, quedó inaugurado y las familias acomodadas se trasladaron al nuevo barrio, lo cual dio origen al paisaje casi de fantasía que se puede observar hoy paseando por sus calles.

 

El Cuadrado de Oro o Manzana de la Discordia, hace revivir aquellos tiempos, en donde la burguesía vio en esta nueva arquitectura la manera de satisfacer sus ansias de modernización, de expresar su identidad catalana, y de poner de manifiesto de manera discreta su riqueza y su distinción. Existía una Competencia entre las familias burguesas para tener la casa más lujosa y extravagante y dio también lugar a una pugna entre los arquitectos más prestigiosos, como Antoni Gaudí, Josep Puig i Cadafalch y Lluís Domènech i Montaner. De esta competencia surgieron maravillas en forma de edificios modernistas, con un refinamiento estilístico y unas fachadas impresionantes que no escatimaban el uso de materiales como la cerámica, el hierro forjado, la madera y el cristal. Infinitas vidrieras de múltiples colores, flores y formas imposibles en cada fachada, ventanales con formas orgánicas, puertas majestuosas. Todo un espectáculo para la vista y la memoria y todo un legado de lujo y modernismo que aún podemos apreciar en nuestros días, como si de un museo al aire libre se tratara.

 

No se confundan con Casa Milà o La Pedrera como también le llaman y que se encuentra en paseo de Gracia, obra arquitectónica Gaudíana también, pero de ello ya hablaremos pronto, así como también les platicare mas detalladamente sobre Casa Batllo.

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